PROYECTARSE A SÍ MISMO EN LOS EMPLEADOS: A imagen y Semejanza "Mía"
Un error bastante común que cometen los gerentes a la hora de Gerenciar es frustrarse o alegrarse por la similitud de un empleado con ellos. En otras palabras, difieren sus cualidades y su manera de obrar al desempeño en la empresa de los empleados. Por eso usualmente cuando un gerente que tiene por norma de conducta esta práctica, sus discursos son muy orientados en primera persona y en tal sentido, sus palabras son autobiográficas como manera para indicar cómo se deben hacer las cosas.
Eso no tiene nada de malo cuando de dar ejemplo se trata, cuando la intención es dar luces, o dar ideas para un mejor desempeño, pero de ahí a que "no son como yo mis empleados" la cuestión toma otras dimensiones.
Que usted haya hecho las cosas como las hizo y le hayan funcionado no quiere decir que los mismos caminos le van a servir al resto. Esa es una muestra por demás evidente de la falta del conocimiento de la realidad humana.
No todos nos movemos igual, no todos caminamos de la misma manera ni a la misma velocidad, cada quien tiene su forma particular de ser y actuar, por eso cada quien es un individuo y por consiguiente único y para nada divisible.
Una mirada egocéntrica, egoísta que raya hasta en la arrogancia es la de pregonar que los caminos propios y la manera en que se transitaron es la única forma de hacerlos.
De allí a que encontremos jefes que desconfiados terminan "respirando en la nuca" de sus subalternos supervisando cuanta acción estos realizan, que independiente del buen desempeño no son fácilmente asimiladas por el jefe que cuestiona esta manera de hacer las labores ya que no se están haciéndose como él las haría.
Como lo menciona Sean Covey "Una persona no es mejor que otra, sólo es distinta" en tal sentido la comprensión de este tipo de dinámicas hará más pragmática la situación y en consecuencia permitirá la realización laboral de los empleados.
Lamentablemente algunas personas en cargos directivos resultan siendo más "Papas que el Papa" cosa que indudablemente limita al personal pues entendiendo cómo es su jefe simplemente prefieren condicionar su conducta a la aprobación "papal" de este. Cabe mencionar aquí que no es dejar a los miembros de la empresa como ruedas sueltas y que cada quien haga lo que a bien o mal desee, lo que es imprescindible destacar que así como esto es exagerado, también es extremo "espiar" o cronometrar hasta cada respiro lo que el personal haga en cuanto a sus acciones dentro de la organización se trata, incluso fuera de ella.
En una mirada un tanto extraña encontramos empleados que en una muy mala imitación de una máquina sólo terminan moviéndose cuando cuentan con la bendición de su jefe inmediato. Y en tanto esto sea así, veremos a los empleados desfilar hasta la oficina del ejecutivo de turno para solicitar el beneplácito de este cada vez que se necesite realizar una nueva acción. Lo que a veces resulta irónico ya que en los labios del jefe estas actitudes de su personal son en su concepto falta de iniciativa, creatividad y empeño.
Lo que este personaje no alcanza a entender es que eso que critica no es más que un reflejo de su estilo de dirección, en otras palabras, se critica a sí mismo, esto resulta especialmente cierto cuando cuestionado por esta manera de obrar simplemente se permitirá aclarar que si hubiese estado en el caso de ese empleado él habría actuado de manera diferente, por eso el error.
El egocentrismo alcanza niveles dramáticos cuando termina nublando la visión de quien lo posee y sin notarlo, cuadricula las acciones de sus empleados que no tienen otra opción que relegar su autonomía a su jefe. Autómatas al servicio de quienes ahogaron su libertad creyéndose poseedores de la última palabra.
El problema de este tipo de administración de personal es que asfixian las calidades humanas y profesionales de un personal que puede dar más y no "pueden", por las mismas limitaciones de sus jefes.
Insisto, "Las Empresas Terminan Pareciéndose a sus Dueños" y si bien no todo lo que sucede es su responsabilidad, en últimas es él o ella quien determina el curso organizacional a seguir.
Dirija la mirada hacia otro escenario, la familia. A veces se presentan conflictos entre los padres y los hijos cuando estos últimos tienen hijos y alguno de los papás o los dos intervienen en la educación de sus nietos cuestionándolos por la manera en que los están educando, porque "ellos" no hubieran hecho lo que ahora sus hijos convertidos en padres están haciendo.
Quién lo iba a pensar, pero en estos casos los papás terminan volviéndose un problema para los hijos que se estrenan en el ya complejo mundo de la paternidad.
A estos papás con muy buena intención toca decirle lo mismo que a los jefes que "marcan" a su personal, "dejen trabajar".
Este tipo de comportamientos a nivel empresarial tiene su asiento en cuanto al temor que sienten algunos directivos al considerar la pérdida de poder, la pérdida de protagonismo al dejar que un empleado suyo escale por sus propios medios, obviamente insisto, bajo los preceptos de las políticas de la empresa.
HÉCTOR LEONARDO MORA SANTIAGO
Desarrollo Empresarial y Humano
Consultor - Conferencista
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